martes, 30 de marzo de 2010

Cambio de ritmo.


Los profesionales sanitarios con turnos rotatorios y guardias nocturnas experimentamos un cambio en nuestro ritmo circadiano. El sueño es "reparador" de la activivad del organismo durante el día y a medida que nuestra edad avanza necesitamos menos horas de sueño nocturno porque nuestra actividad disminuye. La actividad laboral desempeñada en horario nocturno ha sido objeto de varios estudios que ponen de manifiesto sus efectos negativos y dañinos para la salud. Determinadas hormonas como la melatonina y el cortisol, se segregan durante la noche y el día respectivamente. Un cambio en nuesto hábito del sueño puede provocar por lo tanto, trastornos gastrointestinales, obesidad e insomnio, entre otros. En los paises nórdicos ya se están desaconsejando trabajos de horario nocturno a partir de los 35 años de edad para evitar consecuencias negativas sobre la salud.

Seguir una disciplina en nuestras horas de sueño durante el día es fundamental para no caer en el error de un sueño excesivo que acabaría trastornando nuestra vida cotidiana. Es cierto que resulta complicado conciliar el sueño durante el día, ya que la hiperactividad durante el trabajo nocturno nos espabila. El resto de personas están despiertas mientras nosotros dormimos, hacen ruido, el cartero llama a la puerta, el ruido del tráfico, el ruido de obras, la luz..., son los ingredientes necesarios para no dejarnos dormir.

"Por cada quince años de trabajo noctuno se produce un envejecimiento de unos cinco años", motivo más suficiente como para tomárselo en serio.

lunes, 29 de marzo de 2010

Desde hace un siglo.


La tuberculosis es una enfermedad que sigue muy vigente en el siglo XXI, y España, en contra de lo que muchos creen, se situa en los primeros lugares del ranking de tasas de incidencia. Las condiciones de pobreza, los movimientos migratorios o la coinfección por el virus del sida, son un buen caldo de cultivo para el bacilo 'Mycobacterium tuberculosis'. Pero en realidad, cualquier persona puede infectarse sin llegar a saber nunca dónde se contagió.

Los pacientes son contagiosos desde el momento en que enferman hasta el diagnóstico. Una vez detectada la enfermedad, lo importante es iniciar pronto el tratamiento con antibióticos y permanecer aislado durante las primeras semanas, que es cuando el bacilo se puede transmitir por el aire a otras personas. Pasado este "periodo de ventana" los pacientes pueden seguir llevando una vida normal pero sin dejar de tomar de forma muy estricta el tratamiento durante unos seis meses.

Los profesionales sanitarios debemos educar y concienciar a estos pacientes sobre la importancia del cumplimiento terapeútico y las medidas de aislamiento para evitar contagiar al resto de comunidad. El incumplimiento terapeútico es la principal causa de recaída. Pasada esta dura prueba, si en cinco años la enfermedad no ha rebrotado, podrán decir que están sanos.

jueves, 25 de marzo de 2010

Cuestión de equilibrio.


La conciliación de la vida familiar y laboral es un conjunto de acciones sociales, institucionales y empresariales, cuyo objetivo es el desarrollo de una sociedad más igualitaria y justa. Es una forma de organizar el entorno laboral que facilita a los trabajadores la realización de trabajo y de sus responsabilidades personales y familiares. No supone trabajar menos, sino de una forma diferente.

Son palabras demagógicas si no vienen acompañadas de medidas concretas. Requiere, por lo tanto, de una serie de medidas que ayuden a los empleados a conciliar a través de horarios flexibles, jornadas reducidas, jornadas comprimidas, teletrabajo, escuelas infantiles, desarrollo de servicios para el cuidado de personas dependientes y sensibilización en valores. Lo que se debe buscar es la eficiencia en el trabajo en lugar de la cultura presencial, donde lo importante es realizar una jornada laboral de un número de horas de trabajo determinadas independientemente del rendimiento.

Los trabajadores que logran alanzar este equilibrio están más satisfechos y más dispuestos a comprometerse a favor de su empresa, al tiempo que sus niveles de productividad crecen a medida que la empresa se muestra sensible a sus expectativas y necesidades. Supone un beneficio en lo referente a mejorar la calidad de vida del trabajador.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Medidas urgentes.


El Gobierno y las Autonomías entre otras medidas urgentes para reducir el gasto sanitario, prevee informar a los ciudadanos del coste de su atención sanitaria, mediante la entrega de la "factura sombra", para concienciar sobre el esfuerzo económico y fomentar el uso responsable de los servicios sanitarios. Un proyecto que ya se intentó implantar hace años pero no prosperó.

Se trata de entregar una factura a los pacientes atendidos en urgencias o en el hospital al alta, en la que se detalla lo que ha costado su paso por el servicio. Es un documento meramente informativo ideado para que los pacientes tengan constancia del gasto que genera un tratamiento croncreto al que han sido sometidos e informarles en qué se invierte el dinero que paga. Se fortalece el sistema público y se beneficia a los profesionales sanitarios pues estos, supuestamente, adquirirán más credibilidad antes los usuarios, dándo a conocer que el tratamiento recibido era más complicado de lo que parecía.

No hay evidencias que demuestren que la "factura sombra" favorezca la optimización de los recursos y la sostenibiliad del sistema sanitario. No hay resultados que demuestren el éxito de esta medida. Resulta positivo que el ciudadano conozca el coste que supone la asistencia sanitaria que recibe, pero eso no quiere decir que por el hecho de ser informado, el gasto sanitario sea menor ya que los pacientes no van a cambiar sus conductas por tener acceso a la factura generada por su estancia en el hospital.

En lugar de trasladarle al paciente la culpa del gasto, creándole una mala conciencia, son los profesionales sanitarios los que deberían modificar sus decisiones mediante un abordaje correcto de las enfermedades.

lunes, 22 de marzo de 2010

Expertos en la materia.


Como respuesta a la necesidad de una mayor alfabetización sanitaria de los pacientes; poder contar con expertos para ayudar a promover el autocuidado de la salud; la necesidad para el sistema de proporcionar a los profesionales de enfermería y familiares confianza en su habilidad de controlar los síntomas y el modo en que la enfermedad afecta sus vidas, atendiendo a sus necesidades de información y conocimiento sobre la salud. nacen los programas de pacientes "expertos".

Tratan de "utilizar" a los pacientes crónicos que son capaces de entender y que manejan correctamente las opciones terapeúticas. Estos pacientes si además tienen dotes comunicativos y empatía, una vez formados y asesorados, son capaces de liderar grupos de pacientes de forma eficaz, ya que transmiten la información con el mismo lenguaje de los otros pacientes, desde la misma experiencia de enfermedad y con dificultades parecidas para la realización correcta del tratamiento y para asumir el impacto físico, emocional y social de esa enfermedad.

Los pacientes llevan la iniciativa de su formación y los profesionales de enfermería tienen un papel observador, orientador y, si es necesario, aclarar las dudas que surgen. Los beneficios de proporcionar al paciente una información de calidad, tienen como resultados una mayor satisfacción, mejores resultados clínicos, la mejoría de la relación y comunicación con los profesionales sanitarios, reducción de la ansiedad y de los efectos adversos relacionados a la prescripción de fármacos, incremento de la autoestima y redución del número de depresiones, incorporación del manejo de hábitos de vida saludables, disminución del número de visistas a urgencias, mejora del manejo terapeútico, disminución del número de bajas laborales y aumento de la confianza.

Las experiencias del paciente "experto", pueden ayudar a que los pacientes tengan una mayor peso en el proceso de atención y en su salud. Para un mayor control y tratamiento de las enfermedades crónicas, es básico que el paciente además de que esté involucrado y se sienta parte del proceso, su participación como "experto" hace que los cuidados sean más efectivos y eficientes.